El reciente terremoto en Panamá liberó una importante cantidad de energía acumulada durante aproximadamente un siglo en el sistema de fallas Azuero-Soná, y aunque los sismos son impredecibles, no se esperaría uno igual en la zona, dijo este lunes a EFE el director del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, Néstor Luque.
“Este sistema de fallas en el área de Azuero-Soná ha liberado bastante energía que tenía acumulada en el rango de los cien años. No esperaría que vuelva a darse uno en esa área con esa magnitud”, explicó el experto.
El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá situó la magnitud de ese terremoto del viernes con epicentro en la península de Azuero, en el suroeste del país, en 7,5, mientras que el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) lo elevó a 7,7.
El especialista comparó el movimiento telúrico reciente con el ocurrido en 1913, de magnitud 6,9, y señaló que "ambos eventos se encuentran en un rango similar de energía liberada por este sistema de fallas".
No obstante, el geólogo subrayó que la actividad sísmica “no puede anticiparse con certeza”, por lo que no es posible descartar de manera concluyente que puedan ocurrir en el futuro próximo nuevos terremotos de esta magnitud.
Explicó que Panamá está constituido geológicamente por lo que se conoce como una micro placa llamada bloque de Panamá y está rodeada entre las cuatro placas tectónicas principales: la placa del Caribe al norte, la placa de Coco, la placa de Nazca y la placa de Sudamérica.
Sobre la preparación de Panamá ante estos eventos de la naturaleza, señaló el experto que al igual que otros ésta "es continua en todos los países, irse preparando para los eventos que pueden causar desastres".
Riesgo sísmico en la capital
Luque también advirtió de que varias fallas geológicas ubicadas alrededor de Ciudad de Panamá -donde aunque se sintió fuertemente el terremoto no se produjeron daños graves- tienen potencial para generar terremotos de magnitud cercana a 7, según estudios realizados durante la ampliación del Canal de Panamá.
“Un evento de esa intensidad (en la ciudad) podría afectar estructuras construidas hace más de treinta o cuarenta años, cuando comenzaban a implementarse en el país las normas de diseño estructural sismorresistente”, advirtió el especialista.
Ante este escenario, precisó que el Gobierno ha dispuesto la revisión de infraestructuras consideradas vitales, entre ellas escuelas, centros de salud, estadios y puentes, para evaluar su respuesta a los movimientos telúricos y determinar si requieren refuerzos estructurales.
“Las inspecciones buscan establecer las condiciones de estas instalaciones y las intervenciones necesarias para reducir su vulnerabilidad ante futuros eventos sísmicos”, señaló.
Porque aunque el potente terremoto no ha dejado víctimas mortales y tan solo cerca de una treintena de heridos leves, sí causó daños en más de dos mil infraestructuras, principalmente en la península de Azuero, caracterizada por pequeños pueblos con una población envejecida dependiente de la agricultura y la ganadería.
Según el último reporte oficial, el terremoto provocó daños en más de 1.280 residencias, 619 centros escolares, más de 60 edificios gubernamentales, 44 iglesias, 24 centros de salud, 11 hoteles y una decena de carreteras, vías y puentes de todo el país.
Réplicas a la baja
Luque señaló que hasta la mañana de este lunes se han registrado alrededor de unas 350 réplicas, una actividad que continúa, aunque los movimientos son cada vez más espaciados y sus magnitudes han disminuido progresivamente.
"Las réplicas pueden prolongarse durante días e incluso uno o dos meses, hasta alcanzar un nivel en el que las vibraciones del suelo sean imperceptibles para las personas y solo puedan detectarse mediante instrumentos”, comentó el experto.
Luque detalló que durante las primeras diez horas posteriores al evento principal se registraron réplicas de magnitudes cercanas a 6, mientras que posteriormente los movimientos pasaron al rango de 5 y luego descendieron a magnitudes de entre 3 y 4.
Agregó que las réplicas se producen porque “el sistema de fallas se está reacomodando” y mientras se dé esto disminuirá la cantidad de movimientos.
Sobre el aprendizaje que deja este terremoto, Luque hizo una petición: “Ya no hay dudas de que Panamá es un país tectónicamente activo. Panamá está expuesto a grandes sismos; hay que seguir haciendo estudios de las fallas activas en Panamá y de los tipos de suelo”.









